Briksdal es uno de los brazos del glaciar Jostedalsbreen. El retroceso del glaciar se va intensificando año tras año, así que aún podemos decir que hemos sido afortunados por poder ver una más de las maravillas que nos ofrece la naturaleza.
Llegamos a la base de la montaña dónde se encuentra el glaciar tras un recorrido, cómo siempre espectacular, desde Stryn, pasando por Loen y Olden. La carretera es en su mayor parte tan estrecha que para circular por ella hay que estar muy pendiente de los vehículos que vienen en dirección contraria para aprovechar los ensanchamientos de la carretera que nos permiten ceder el paso. La temperatura va bajando y abandona los confortables 18-20º desde los que salimos para irse instalando en unos 12º. Si no fuera por ello mi mano y su accesorio habitual, la cámara de fotos, se pasarían el tiempo fuera del coche para no perder ni una imagen.
Dejamos el coche en el aparcamiento y nos disponemos a iniciar la ruta ya con el polar puesto y el impermeable en la mochila, a pesar de la fina llovizna que empieza a caer. Desde aquí hay dos opciones, seguir la pequeña carretera que utilizan los trolls, vehículos todo terreno que ahorran a los viajeros con menos ganas de caminar una buena parte del camino o bien subir la escarpada senda por la que de nuevo nos guía nuestra pequeña exploradora. El ascenso dura aproximadamente una hora, incluidas las frecuentes paradas para fotografiar una y otra vez la impresionante cascada que se nos presenta y las diferentes perspectivas del glaciar.
Una vez arriba, la sensación de estar viendo algo frágil se acentúa. La lengua del glaciar es impresionante y el color azul del hielo tan característico es sobrecogedor. Para nosotros, viajeros de países mediterráneos, este tipo de naturaleza colosal y salvaje sigue impactándonos aunque hayamos visto otros glaciares.
Os dejamos unas fotos para abrir boca.
PD
Rosa, indudablemente esperamos tu visita para disfrutar del paisaje completo. Me ha encantado ver que habías escrito. Gracias por acompañarnos virtualmente en este viaje. Hablamos a la vuelta.
Para Cristina y Jordi, no dudo que en algún momento llegareis a Noruega. Me temo que para bien o para mal es una de las pocas herencias que hemos dejado a Cristina jajajajja. Y con Jordi me parece que se está juntando el hambre con las ganas de comer. Empezasteis el año pasado con Túnez y seguro que Italia será toda una aventura.
Miriam, David, Ros, mamá besos para todos y esperamos que hayáis disfrutado de esos días juntos.
Jose Luis y Jose Manuel, nos alegramos de ese punto de envidia que sentís al seguir nuestro blog. Es un buen indicador de la calidad de éste. Lo del inglés he de decir que, sin dejar de lado las enormes carencias que tengo al respecto, las ganas de hacerme entender y lo poquito que sé, la buena voluntad de las gentes de por aquí, y el perder el miedo al ridículo del cual creo que me queda muy poquito ayudan bastante.
Ésta última es de la peque tras pasar al lado de la cascada, tal es la fuerza del agua al caer.