El camping Strynvatn se encuentra al pie de una montaña por la que cae, con fuerza salvaje una cascada. Decidimos ir a explorar su recorrido y las imágenes que se nos aparecen en cada recodo son increíbles.
Una vez recorrida parte de la cascada nos adentramos en el bosque noruego, el sol prácticamente no entra entre los árboles. Las piedras y el suelo se encuentran cubiertos de musgo, que nos recuerda nuestro próximo belén. El recorrido es absolutamente en pendiente y he de reconocer que nuestra pequeña exploradadora lleva mucho mejor el ritmo que nosotros.
Las vistas desde la parte más alta son espectaculares. LLegamos agotados, la subida es por la montaña, entre rocas resbaladizas y con una vegetación abundante. Incluso llegamos a ver ovejas de las que pastan en zonas altas y que nos miraban con la misma curiosidad que nosotros a ellas.
Casi sin darnos cuenta volvimos a la cabaña habiendo caminado cerca de 5 horas. Uffff, agotamiento pero que bien sienta ese tipo de cansancio.