sábado, 22 de agosto de 2009

Despedida

Despedida.

Hace tiempo que no sentía pena al volver, costaba un poco pero...

Este viaje ha supuesto algo más que momentos placenteros y curiosidades y paisajes vistos con los ojos. Volvemos con la maleta llena de sensaciones no habituales, la pequeñez, la inmensidad, la soledad placentera, la majestuosidad, la inmersión en la belleza, lo ínfimo, lo enorme, el ambiente, el clima a veces sereno otras amenazante por lo increíble.

En fin, escribimos esta entrada ya desde París, dónde hacemos una parada para que nuestra peque disfrute una vez más de Disneyland, dónde nos agotaremos felizmente por ver su cara en tantos momentos durante el día.

Noruega nos ha brindado preciosas instantáneas incluso en el momento de nuestra partida. Empezando por unos rayos del preciado sol sobre Sognefjord, el fiordo de los sueños y haciéndonos pequeñitos ante las siguientes escenas.













Tan sólo deciros de Noruega, que los tópicos sobre la belleza del país, los fiordos y su naturaleza se quedan pequeños ante lo que de verdad te ofrece este país.

Senderismo en estado puro

Si hay momentos en que el senderismo, con rutas tan masificadas y concurridas como cualquier aficionado ha vivido, cobra un sentido más puro es cuando caminas en soledad.

Cuando la senda, cuyas indicaciones se han casi borrado por la dureza del clima, se siente casi indefinida, cuando tienes la sensación de pequeñez ante lo observado, cuando te rodea la quietud, ese momento, en que sólo escuchas los sonidos de la naturaleza, compensa el cansancio, la dificultad, el barro, los riachuelos que cruzar, las piedras, el viento, el frío...

Si no es felicidad lo que te provoca se le asemeja mucho.

Nuestra ruta a Bergsetbreen es uno de esos momentos.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Styggevatnet, lago glaciar.


Hola a todos de nuevo!!

Vamos publicando las últimas entradas desde Noruega que esto se acaba. Pero aprovechemos lo que queda.

Lo que en un principio era una pequeña ruta de senderismo para pasar una mañana agradable se convirtió en una preciosa salida con miniescalada para jugar con la nieve que estaba a un pasito de nosotros.

LLegamos a la presa del lago Styggevatnet por una pequeña carretera de esas con pequeños ensanchamientos para ceder el paso. Para no perder la costumbre el viaje en sí ya nos pareció impresionante.

A partir de ahí nos asomamos al lago verdi-azul que retiene la presa. La cercanía de la nieve llamó a mis dos acompañantes cómo la luz a las luciérnagas y nos pusimos en marcha por las rocas.



Con mucho cuidado, por la ladera absolutamente rocosa comenzamos la aproximación. Cuando faltaban unos metros continuaron mis dos luciérnagas hacia la nieve mientra yo me senté un poco más abajo. Bastante tiene Carlos con cuidar a peque en situaciones complicadas para encargarse también de la mami jajajjaja.

Ver a Miriam con su cara de felicidad vale la pena.


Tras un cuidadoso descenso nos acercamos a la orilla del lago Styggevatnet para mirar asombrados de nuevo otra lengua del glaciar que desemboca en el lago y, esto si que no lo esperábamos, pequeños icebergs flotando en el lago.


Avisan los carteles de precaución que se extremen las medidas porque la caída de un bloque de hielo de tamaño considerable puede provocar un pseudo tsunami con una ola de grandes proporciones. Esto sería en principio a pequeña escala pero en la zona de Loen y Olden se produjeron hace unos 50 y 70 años dos olas gigantescas de unos 70m que causaron más de un centenar de muertos entre ambas. Los glaciares tienen vida, se mueven y debemos afrontarlos con sumo respeto para poder disfrutar de ellos sin riesgos.

Nos despedimos hasta la próxima entrada con un beso gordo para Laura y Sandra que nos van leyendo y veremos pronto de nuevo.

martes, 18 de agosto de 2009

Sobre el hielo azul de Nigardsbreen.


En las guías es comentario común que Nigardsbreen es el brazo más espectacular del glaciar Jostedalsbreen. Para nosotros, indudablemente, lo es y lo será en nuestra memoria. Pocas sensaciones de nuestra mente se asemejan a una hora y media caminando sobre un glaciar y plasmando en nuestras retinas imágenes de naturaleza virgen a nuestro lado. Exceptuando el camino, más que hollado por los visitantes cómo nosotros, lo que nos rodea es original, puro.

LLegamos al pie del glaciar tras recorrer una pequeña pista de peaje de buena voluntad, la confianza de estas gentes en la buena fe de los que pasamos nos muestra una barrera levantada y unas instrucciones para que depositemos el peaje en un buzón colocado allí a tal efecto.

Tras esperar un ratito un pequeño barco nos llevó hasta casi el pie de la lengua del glaciar y media horita después estábamos atados a una cordada con los krampones puestos en los pies. Los primeros pasos resultaron algo inestables pero poco a poco olvidamos nuestros algo torpes pies para centrarnos en lo que nos rodeaba. Nunca el hielo de un glaciar se nos había aparecido tan azul. Al final de esta entrada os hemos dejado un video que no es nada espectacular pero os acerca un poco la sensación.

lunes, 17 de agosto de 2009

Jostedal Camping y el color de los ríos glaciares.

Aunque la piedra nacional de Noruega es el Thulitt , piedra de color rosado que encontramos en multitud de recuerdos para turistas; el color de Noruega para nosotros será siempre el de sus lagos y ríos glaciares.













Por el color de sus aguas podemos distinguir el tipo de lago o río. Miriam nos lo va cantando en cada momento según el color que aprecie en sus aguas. Dicho tono difícil de definir es entre azul turquesa y verde, según la luz del momento. Esta tonalidad se debe al los sedimentos del lecho que el glaciar ha ido erosionando y que ha convertido en un polvillo muy fino que refleja la luz dando lugar a estos colores. Hay momentos en que te parece extraño, son colores vistos antes por nosotros en lápices y cuadros pero no en la naturaleza.

En Noruega podemos observar las características iglesias de madera que no se asemejan a nada de lo que nosotros hayamos visto anteriormente.

La primera se trata de la iglesia de madera más antigua de Noruega y que data de 1150, la stavkirke de Urnes. Los árboles para la construcción inicial se talaron entre 1129 y 1130. Posteriormente se levantarían, sobre la misma y utilizando materiales de la primera, dos iglesias más. En 1979 se añadió a la lista de la UNESCO de los monumentos culturales más significativos. Destacan en la ornamentación de ésta motivos tallados con referencias a la cultura céltica. Se observa una entramada decoración a base de dragones, serpientes y otros símbolos.
La supervivencia de la iglesia, que está en proceso de restauración interior, se debe a varios sistemas que la han protegido y a su cuidadoso proceso de construcción. La humedad, omnipresente en este país no la ha afectado ya que se erige en un lecho de rocas que permite el drenaje del agua de lluvia.

Con la curiosidad despierta por este tipo de construcción nos dirigimos a Kaupanger dónde se halla otra iglesia de tan sólo unos años menos. Allí nos encontramos con una construcción en perfecto estado y en uso.



La perpectiva y el tamaño son impresionantes.

domingo, 16 de agosto de 2009

Hacia Jostedalen





Hola a todos!!
De nuevo en camino así que intentaremos poner al día el blog que el tiempo se va acabando.
Una de las últimas salidas en Stryn nos llevó a ver el Kjenndalsbreen, otro de los brazos del glaciar Jostedalsbreen. En éste el panorama es absolutamente diferente aunque de nuevo aparecen las siempre presentes cascadas que ya no nos sorprenden (cuánto las echaremos de menos cuando dejemos Noruega).

El ambiente es distinto, afortunadamente se aleja de los circuitos turísticos de los cuales formamos parte en muchas ocasiones. Pero que agradable es cuando te encuentras casi a solas con parajes cómo éste.



La sensación de soledad es inmensa aquí. Tan sólo nos hemos cruzado con una pareja en todo el camino. El ambiente, mucho más árido y poderoso, te hace más pequeño.

Nos despedimos de Stryn, dónde tan a gusto nos hemos sentido, echando una última mirada a nuestro camping y de las vistas al lago que tanta paz nos han aportado.














Sábado día 15 nos ponemos en marcha hacia Jostedal y de nuevo parece imposible sorprenderse tras cada recodo.


Un saludo muy, muy grande para todos y seguimos en contacto.

viernes, 14 de agosto de 2009






El camping Strynvatn se encuentra al pie de una montaña por la que cae, con fuerza salvaje una cascada. Decidimos ir a explorar su recorrido y las imágenes que se nos aparecen en cada recodo son increíbles.







Una vez recorrida parte de la cascada nos adentramos en el bosque noruego, el sol prácticamente no entra entre los árboles. Las piedras y el suelo se encuentran cubiertos de musgo, que nos recuerda nuestro próximo belén. El recorrido es absolutamente en pendiente y he de reconocer que nuestra pequeña exploradadora lleva mucho mejor el ritmo que nosotros.


Las vistas desde la parte más alta son espectaculares. LLegamos agotados, la subida es por la montaña, entre rocas resbaladizas y con una vegetación abundante. Incluso llegamos a ver ovejas de las que pastan en zonas altas y que nos miraban con la misma curiosidad que nosotros a ellas.
Casi sin darnos cuenta volvimos a la cabaña habiendo caminado cerca de 5 horas. Uffff, agotamiento pero que bien sienta ese tipo de cansancio.

jueves, 13 de agosto de 2009

Geirangerfjord

La ruta hacia Geirangerfjord, entorno natural declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es, cómo todos los caminos en esta parte de Noruega, espectacular. Los lagos, cascadas, cumbres impresionantes se suceden unos tras otros. La carretera en sí misma es un placer para los sentidos.

LLegamos a Geiranger, pequeño pueblecito con dedicación casi exclusiva al turismo. Una preciosa cascada, que casi se nos pasa inadvertida de tantas como han llenado nuestros ojos, discurre por la ladera del valle. Nos dirigimos al embarcadero del ferry que nos llevará desde Geiranger hasta Hellesylt, por un brazo del Nordfjord. La perspectiva del fiordo es encantadora.



Es curioso ver cómo el barco levanta su proa para engullir los coches que también transportará en su bodega.

Una vez le explicamos en un rudimentario inglés que vamos los tres y que queremos billete de ida y vuelta nos acomodamos en la cubierta después de tomar un chocolate calentito en el salón del ferry. Téngase en cuenta que la temperatura es de unos 10º y el aire refresca mucho el ambiente.

El barco se pone en marcha y la imágenes hablan por sí solas.